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By Ernesto Sábato

En 1989 Ernesto Sabato reunió lo que él juzgaba "lo mejor" de su obra. Tal selección incluye fragmentos de las novelas El túnel y Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador, y de los ensayos El escritor y sus fantasmas y Apologías y rechazos y un conciso y emotivo homenaje a Borges después de su muerte. Incluimos hoy aquí un texto de extraordinaria trascendencia cívica y ethical, el prólogo del volumen Nunca más (también conocido como "El informe Sabato"), que abría en 1984 las conclusiones de l. a. comisión que, presidida por Sabato, investigó los crímenes contra los angeles humanidad cometidos por las juntas militares en Argentina entre 1976 y 1983. Lo mejor de Ernesto Sabato reúne con creces una representación de todos los libros que cimentaron l. a. fama de su autor y constituye una creación autónoma, siendo así uno de sus títulos más reveladores y posiblemente su autorretrato más significativo. Sirva esta antología como puerta de entrada o corpus esencial de este autor extraordinario e insobornable.

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Quiso incorporarse, pero algo lo impedía. Luchó, sin embargo, por levantarse porque se oía cada vez con mayor intensidad los angeles enigmática y remota voz que lo llamaba y (ahora lo advertía) que lo llamaba con ansiedad, como si estuviera en un pavoroso peligro y él, solamente él, fuese capaz de salvarla. Despertó estremecido por l. a. angustia y casi saltando del asiento. period ella. Lo había estado sacudiendo y ahora le decía, con su risa áspera: —Levántate, haragán. Asustado, asustado y desconcertado por el contraste entre l. a. voz aterrorizada y anhelante del sueño y aquella Alejandra despreocupada que ahora tenía ante sí, no atinó a decir ninguna palabra. Vio cómo ella recogía algunas de las pruebas que se habían caído del banco durante su sueño. —Seguro que el patrón de esta empresa no es Molinari —comentó riéndose. —¿Qué empresa? —La que te da este trabajo, zonzo. —Es l. a. Imprenta López. —La que sea, pero seguro que no es Molinari. No entendió nada. Y, como muchas veces le volvería a suceder con ella, Alejandra no se tomó el trabajo de explicarle. Se sentía —comentó Martín— como un mal alumno delante de un profesor irónico. Acomodó las pruebas y esa tarea mecánica le dio tiempo para sobreponerse un poco de los angeles emoción de aquel reencuentro tan ansiosamente esperado. Y también, como en muchas otras ocasiones posteriores, su silencio y su incapacidad para el diálogo eran compensados por Alejandra, que siempre, o casi siempre, adivinaba sus pensamientos. Le revolvió el pelo con una mano, como las personas grandes suelen hacer con los chicos. —Te expliqué que te volvería a ver, �recordás? , pero no te dije cuándo. Martín los angeles miró. —¿Te dije, acaso, que te volvería a ver pronto? —No. Y así (explicó Martín) empezó l. a. poor historia. Todo había sido inexplicable. Con ella nunca se sabía, se encontraban en lugares tan absurdos como el corridor del Banco de los angeles Provincia o el puente Avellaneda. Y a cualquier hora: a las dos de l. a. mañana. Todo period imprevisto, nada se podía pronosticar ni explicar: ni sus momentos de broma, ni sus furias, ni esos días en que se encontraba con él y no abría l. a. boca, hasta que terminaba por irse. Ni sus largas desapariciones. �Y sin embargo —agregaba— ha sido el período más maravilloso de mi vida. » Pero él sabía que no podía durar porque todo period frenético y period, �se lo había dicho ya? , como una sucesión de estallidos de nafta en una noche tormentosa. Aunque a veces, muy pocas veces, es cierto, parecía pasar momentos de descanso a su lado como si estuviera enferma y él fuera un sanatorio o un lugar con sol en las sierras donde ella se tirase al fin en silencio. O también aparecía atormentada y parecía como si él pudiese ofrecerle agua o algún remedio, algo que le period imprescindible, para volver una vez más a aquel territorio oscuro y salvaje en que parecía vivir. —Y en el que yo nunca pude entrar —concluyó, poniendo su mirada sobre los ojos de Bruno. IX —Aquí es —dijo. Se sentía el intenso body spray a jazmín del país. los angeles verja period muy vieja y estaba a medias cubierta con una glicina.

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